¿Qué me pongo frío o calor?

Oye y ¿para esto, qué es mejor, frío o calor?

Cualquier persona con una lesión

¿Cuántas veces me harán preguntado a lo largo de mi vida profesional? Familiares, amig@s, pacientes. Es una pregunta muy común, ya que es un tema que genera muchas dudas.

Antes de aclarar esta duda universal, es mejor definir un concepto muy importante a la hora de tomar la decisión de aplicar frío o calor: LA INFLAMACIÓN

La inflamación se denomina en medicina con el sufijo –itis, sufijo que encontramos en patologías como la artritis, tendinitis, bursitis, faringitis, conjuntivitis, etc… La forma en la que se manifiesta la inflamación es la siguiente:

Dolor, que aparece por la activación de nociceptores.

Calor,  aumenta la temperatura de la zona inflamada, por la vasodilatación.

Rubor, enrojecimiento de la zona debido también a la vasodilatación.

Tumefacción, formación de edema por aumento del líquido intersticial.

Pérdida o disminución de la función, por la suma del resto de manifestaciones.

Hay una inflamación que es fisiológica y es un mecanismo estupendo para ayudar al cuerpo a recuperarse, por lo tanto no es recomendable eliminarla. El problema viene cuando este mecanismo se exacerba y se expande por los tejidos.

“Se me puso el pie como una bota”

¿te suena esta frase?

Esto si es un problema, ya que se genera una hipoxia (falta de oxígeno) en los tejidos de alrededor, que están sanos y no deberían sufrir innecesariamente.

Pongamos como ejemplo el tejido nervioso. A los nervios no le sienta nada bien esa falta de oxígeno. Un edema cercano al nervio, puede llegar a comprimirlo y generar una serie de síntomas molestos y dolorosos o incluso provocar una lesión en el mismo. 

Al contrario de como mucha gente piensa, la aplicación de frío en la zona inflamada no “elimina” ninguna inflamación, pero si que ayuda a disminuir esa hipoxia secundaria y por lo tanto con el frío limitamos esa expansión de la inflamación a los tejidos de alrededor de la lesión.

Por lo tanto, ante una caída, traumatismo, esguince, tendinitis…aplicar frío es la mejor opción, excepto si el traumatismo a ocurrido en la columna vertebral (cervicales, lumbares…) porque la sensación de frío no es agradable y puede generar más tensión y rigidez en la zona.

¿Cómo aplicar frío en una lesión?

  • Procura que sea dentro de las primeras 48h.
  • Unos 10 min seguidos
  • Puedes usar bolsa de gel frío, guisantes, hielo…pero procura que no sea directamente sobre la piel porque puede quemarte.
  • Deja por lo menos una hora entre aplicación y aplicación.

Entonces, ¿para qué esta indicado el calor?

El calor aumenta el flujo sanguíneo, genera una sensación agradable, reduce el dolor y te permite moverte mejor.

Melzack&Wall desarrollaron, ya en 1965 la Teoría de la Compuerta que resumiendo, viene a decir que estímulos no dolorosos, en nuestro caso un estímulo térmico como el calor cierra la “puerta” al estímulo doloroso para que no viaje al cerebro. Es algo así como que el calor pasa antes por la puerta que a hacia tu cerebro y la bloquea para que no pase nadie más.  

Así que usaremos el calor en las zonas dolorosas en las que no encontramos inflamación: una contractura, una sobrecarga, una articulación con artrosis…

¿Cómo aplicar calor?

  • Debe ser un calor seco
  • No sobrepasar los 50º
  • Mantener unos 20 minutos y retirar.
  • Dejar pasar al menos 2h entre aplicaciones.

Es muy importante que respetes el tiempo de mantenimiento, pues no es raro encontrar quemaduras por la exposición prolongada al calor, aunque este no sea extremo.

Así que  sentido común ante todo e información.

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