“Síndrome de la Espalda Fallida”

Esta mañana me he despertado con este enlace en una conversación de Whatsapp, de un amigo que me preguntaba qué opinaba:

http://www.ideal.es/granada/201706/19/reconocen-incapacidad-absoluta-sindrome-20170616142828.html

Por si no queréis leerlo completo, habla de un señor al que le reconocen la incapacidad absoluta por padecer el “síndrome de la Espalda fallida”. He de reconocer que lo primero que he hecho ha sido buscar en google qué es el “Síndrome de la Espalda Fallida” y ahí han empezado mis sorpresas: 

La primera es en sensacionalismo del titular que ya de por si llama a ser leído por el catastrofismo que refleja. Y es que el síndrome en cuestión también es llamado “Síndrome de la Cirugía de Espalda Fallida”. ¡¡Amigo mío!! Cómo cambia la cosa aclarando que la que está fallida es la cirugía y no la espalda del paciente. Que no se yo como se tomaría nadie cuando le dicen que tiene la espalda fallida, cual huevo huero. Eso ya de por sí, coloca una etiqueta en nuestro paciente que le dice: lo siento, pero estás mal hecho, tus síntomas van a permanecer para siempre.

La cosa cambiaría si decimos que lo que ha fallado ha sido la cirugía, ya la etiqueta no está en el paciente mal hecho, sino en una técnica quirúrgica que no ha ido bien (aclárese que no me estoy metiendo con ningún cirujano ni profesional sanitario, vamos a partir de que todo el mundo ha hecho bien su trabajo). Y es que el “Síndrome de la Cirugía Fallida de Espalda” no es más que el nombre que se le pone al cuadro cuando los síntomas no mejoran, incluso empeoran tras una cirugía de espalda.

No me voy a meter con el señor J.V.L, que bastante tiene el hombre y que además un juez le ha dado la razón y dice que, efectivamente, no puede trabajar. Pero si que me gustaría analizar el proceso que siguen las personas cuando empiezan a tener síntomas parecidos a él y poco a poco analizar, si lo que ha fallado es la cirugía o es el sistema que ha llevado al paciente a la cirugía.

Imaginemos, por ejemplo, a la señora Carmen, limpiadora de profesión, de unos 50 años de edad. Un buen día, en uno de los gestos que realiza habitualmente en su trabajo, se “queda clavada”: le da un dolor lumbar insoportable, que la incapacita y que además se irradia por toda la pierna.

La señora Carmen, acudirá al servicio de urgencias donde ,teniendo mucha suerte, le realizarán una radiografía lumbar y le pondrán un tratamiento farmacológico para la lumbociática aguda. El médico de puertas le dice que tiene signos de lumbartrosis y que posiblemente tenga una hernia lumbar porque los espacios vertebrales se ven disminuidos en la imagen de Rx. Recomendaciones: Reposo, antiinflamatorios y FAJA lumbar… ¡¡y evitar esfuerzos, por supuesto!! la señora Carmen pregunta que si puede ir a algún fisio, que debajo de su casa hay uno muy “apañao”, pero el médico le dice que ni pensarlo, que aun está todo muy inflamado que MEJOR QUE NO LA TOQUEN.

Pero pasan los días y la señora Carmen, que ha mantenido el reposo que su médico le recomendó y que se ha atiborrado a antiiflamatorios sigue igual o incluso peor. Ahora los síntomas se centran más en la pierna, le impiden dormir, caminar, ducharse sola… y empieza a preocuparse, a pensar si la podrán despedir por estar tanto tiempo de baja, a cogerle miedo al movimiento, y por supuesto, a seguir en reposo y a hacerse cada vez más adicta a su faja. Vuelve a su médico de cabecera, le explica lo que le ocurrió y este aumenta la medicación, y le dice que le va a pedir cita al Traumatólogo.

La cita con el traumatólogo es 3 meses después, y mientras tanto, nuestra amiga la Señora Carmen, ve su vida cada vez más limitada y empieza a pensar si volverá a tener la vida que tenía algún día, tiene ansiedad, piensa que tiene “algo malo”, limita su vida social porque la gente esta cansada de escucharla quejarse…, cada vez tiene menos control sobre su musculatura lumbar… y empieza a echar ingredientes al potaje llamado “Dolor Crónico”: donde se produce una Centralización del Dolor. No voy a hacer una disertación sobre la fisiopatología del dolor, el señor Butler os lo explica muy bien en su libro, que podéis encontrar AQUÍ y que además os recomiendo encarecidamente.

Finalmente llega la cita con el traumatólogo, a la que la Señora Carmen llega desesperada y este decide hacerle una resonancia magnética para ver cómo están sus discos… otros 2 meses de espera (o de desesperación) para finalmente volver a ver a su traumatólogo y que le diga que, efectivamente, tiene una Hernia Lumbar y que la va a derivar al médico rehabilitador, para intentar primero un tratamiento conservador. Así que 6 meses después visita al Rehabilitador, para esperar otros 6 (CON MUCHA SUERTE) para que la deriven a la Unidad de Fisioterapia que le corresponda.

A estas alturas la señora Carmen ya lleva más de un año y medio de pruebas y medicación de todo tipo sin que nada ni nadie le solucionen sus síntomas, trabaja con dolor porque no se puede permitir dejar de trabajar, y llegados a este punto está desesperada.

No voy a entrar a hablar de algo que ya sabemos, la situación de la Fisioterapia en el sistema público: muchos pacientes, poco tiempo y fisioterapeutas que se apañan como pueden, ofreciendo tratamientos mediocres por presiones del sistema. Desde aquí rompo una lanza a favor de esos fisios que aguantan esas condiciones estoicamente y aun así siguen luchando por una fisioterapia de calidad en el servicio público. HÉROES Y HEROÍNAS. 

El tratamiento conservador falla, y finalmente la señora Carmen es derivada a Neurocirugía, donde le proponen que la solución después de intentar el tratamiento farmacológico y conservador es la cirugía. Os pregunto una cosa, si llevarais 2 años con un dolor incapacitante, y os dijeran que operando se os quita… ¿qué haríais? Os operaríais como hizo la señora Carmen, dejó que la abrieran en una mesa de quirófano, por aquel mismo sistema que un día le dijo QUE NO TE TOQUEN.

Cual es nuestra sorpresa, y cuánto mas la de la Señora Carmen, que después de correr todos los riesgos que conlleva una cirugía, sus síntomas son los mismos que antes de operarse. ¡¡No os podéis imaginar lo frecuente que es eso!! Y es que, en la mayoría de las ocasiones, la cirugía NO ESTABA INDICADA.

Y es que, ahora voy a soltar la BOMBA:  la mayoría de síntomas de una lumbociática no están relacionados con la hernia que vemos en la imagen, en ocasiones se suman otros factores que hacen que el nervio se queje, y de los que hemos ido hablando en la entrada subliminalmente: miedo al movimiento, falta de control motor, sensibilización central, otras causas osteomusculares…

surprise-surprise

Cara de ¡pero qué me estás contando??!!

Así es, y si estáis interesados/as en saber más sobre el tema, os voy a recomendar el Blog de mi Amigo Javi Aguilera que escribe mucho sobre dolor lumbar, y el de Arturo Goicoechea, que escribe sobre dolor crónico en general. ya os digo que ambos son muy intensitos, hay que leer a poquitos, porque para poder aprender sobre lumbalgia y dolor lumbar crónico, primero es necesario desaprender. 

Y ahora desde aquí lanzo mi reflexión, se que tiene riesgo de ser conflictiva, pero yo siempre lo he sido (dicen por ahí): ¿es la cirugía la que falla? ¿es que el paciente está mal hecho? O es que el Sistema Sanitario, sus interminables listas de espera y sus métodos poco actualizados y en ocasiones mediocres (lo siento de nuevo por mis compañeros fisios) terminan CRONIFICANDO al paciente, metiéndolo en un bucle de desesperación y dolor que lo aboca a una cirugía que no resuelve su problema, llegando al punto de INCAPACITAR AL PACIENTE como le ha ocurrido a nuestro paisano granadino J.V.L del que habla el artículo.

Creo que esto toca la conciencia y EL BOLSILLO de todos/as, porque esas bajas y esas incapacidades nos están costando un dinero que se ahorraría con un sistema actualizado y eficiente.

Y si esta sentencia crea jurisprudencia y los medios de comunicación lo tratan como han tratado esta noticia… ¿no estamos incitando al catastrofismo a esos cerebros de pacientes afectados?

Es mi opinión, tan válida como la de cualquiera, ¿y tú, qué piensas?

 

1 comentario
  1. Feli Zirke
    Feli Zirke Dice:

    Gracias Feli 🙂
    Valoro muchísimo tu opinión y te estoy muy agradecida por tomarte el tiempo de escribir estos Post; muy útiles, en mi opinión 😉

    Responder

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