En Enero me apunto al gimnasio: tres consejos para no fracasar

Después las navidades llegaron los buenos propósitos, entre ellos, “voy hacer más ejercicio”. Estás totalmente decidido/a y te vas a apuntar al gimnasio. Nada más darte el horario todas las clases te parecerán interesantes por lo que vas a ir todos los días:“No falto ni uno”.

Aquí van tres consejos para no fracasar y alcanzar tus objetivos:

  1. Si llevas el mes de diciembre sin hacer deporte o incluso algún mes más deberías tomártelo con calma, Roma no se hizo en un día. Tenemos que plantearnos de dónde partimos y a dónde queremos ir para obtener éxito. Un plan de trabajo real que tenga en cuenta nuestro nivel, los días que podemos entrenar y los días que debemos dejar de recuperación. Imagina que llevas un día entero sin comer y entras en un buffet libre, es probable que el hambre te haga comer mucho y eso te provoque una indigestión. Pues igual sucede con el ejercicio. Al principio, escucha tu cuerpo.
  2. Si estás saliendo de una fase de dolor o tienes enfermedades que te causan dudas sobre qué deporte hacer o cómo iniciarlo, no dudes en buscar ayuda de tu fisioterapeuta. El/ella sabrá ayudarte y orientarte para acondicionar tu cuerpo y poder incorporarte como uno más a la actividad física que elijas.
  3. No te vengas abajo y pases del todo a la nada. Es tentador saltarse alguna semana el plan de entrenamiento, pero no lo alargues con excusas porque es probable que después de unos días no vuelvas a ir al gimnasio, aunque lo sigues pagando, porque estas seguro de que en algún momento de tu vida volverás… Buscar el equilibrio entre el tiempo de trabajo, vida social, vida familiar…es difícil, pero no imposible. 

No desistas y se perseverante. Cuando me preguntáis que deporte debéis hacer siempre os digo lo mismo, el que más te guste y más te motive para ir  (sin ser una locura, claro está). A veces cuesta encontrar cual es nuestro deporte que nos aporta el mayor beneficio físico y mental, pero las posibilidades son infinitas, solo es cuestión de probar y probar. Jamás pienses que “definitivamente el ejercicio no es para mí, porque estoy peor” porque el ejercicio es la mejor medicina que le puedes dar a tu cuerpo.

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