¿Y tu que tienes Gaviota o Pelícano?

Tod@ fisioterapeuta que se precie, ha pasado durante su formación (y mucho después), un número indeterminado de horas delante de un atlas de anatomía. Dibujando con menor o mayor destreza huesos, músculos, nervios, recorridos, visiones tridimensionales, ahora lo miro desde aquí, ahora por allí, ahora esté plano, ahora el otro… Ya que todo esto es básico para la profesión. La fisioterapia es, ante todo ANATOMÍA.

Pero, ¿qué me respondéis si os digo que hubo una parte del cuerpo que estudiasteis y que no es realmente como la vemos en el atlas? Y no es así porque la anatomía que nosotr@s estudiamos, es más topográfica que funcional, y en muchas ocasiones, basa sus imágenes en disección de cadáveres. Pero hay estructuras que cambian cuando las estudiamos en tejido vivo. Una de ellas es la MUSCULATURA DEL SUELO PÉLVICO.

Tradicionalmente se dice que esta musculatura es una hamaca donde descansas las vísceras de la pelvis, tal que así:

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Yo os pregunto, ¿alguna vez habéis estado tumbados en una hamaca como esta? ¿Cómo quedan las piernas y la cabeza? Y ¿dónde queda la parte que más pesa? (el culo, vaya). Bastante bajo ¿no?. Bien, pues ahora imaginemos que le vamos a hacer un agujero a la hamaca justo en el centro (que será la vagina si hablamos de suelo pélvico). ¿Qué le pasa a nuestro culo que reposaba justo ahí? Caerá. Y esto amig@s es lo que pasa cuando hablamos de un prolapso, que el “culo”  (útero, vejiga o recto), se nos escapa por el agujero de la hamaca en la que estábamos plácidamente tumbados.

Y ahora viene una pregunta obvia: “si todas tenemos una hamaca y todas tenemos una vagina, ¿por qué no tenemos todas un prolapso?”. La respuesta es que, pese a como se describe la musculatura en los libros, realmente esta hamaca no es tal, en tejido vivo, son más bien las alas de una gaviota.

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Aquí en esta imagen de Resonancia Magnética nuclear, en una persona viva, podemos ver (donde señalan las flechas) que no es precisamente una hamaca lo que tenemos, sino más bien todo lo contrario.

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Cuando hablamos de esto, nos estamos refiriendo a la musculatura profunda del periné, que es la que realmente hace de sostén, concretamente a un músculo que se llama Elevador del Ano, y particularmente al iliocoxigeo (por bautizarlos).

El 80% del periné profundo está formado por tejido conectivo (ese del que hablábamos en la entrada anterior), pero este, por si mismo, no tiene la suficiente capacidad para sostener toda la presión que le viene dada por el Diafragma (músculo que se merece una entrada por él mismo) y todo el paquete visceral abdominal (peso de las tripas); para ello existe un 20% de tejido muscular, del que hemos hablado anteriormente, el elevador del ano y sus fascias.

Comparativamente, es como si habláramos de una cama elástica, en la que la estabilidad la dan los muelles, unidos a la tela elástica del centro. Esta funciona solo si las dos estructuras, tela (musculatura) y muelles (tejido conectivo), responde correctamente.

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Pero cuando una de las dos falla (o las dos), la funcionalidad desaparece, y con ella el sostén.

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Cuando se produce una sobrecarga o una hiperpresión en esta zona (parto, edad, traumatismo de repetición… etc.), se altera por un lado la síntesis de tejido conectivo y por otro se daña el músculo, convirtiendo a nuestra flamante gaviota en una bolsa de pelícano. (o la hamaca de la que hablábamos anteriormente), predisponiéndonos a sufrir un prolapso o una incontinencia. 

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La solución pasa por trabajar esas fibras musculares que, recordemos, corresponden solo al 20% del periné. Pero. ¿cómo debemos hacerlo?. Aquí viene el conflicto entre las distintas corrientes de tratamiento. ¿Ejercicios de Kegel? ¿bolas chinas? Esto es lo que toda la población, hemos oído tradicionalmente, para solucionar este tipo de problemas, pero ¿es realmente eficaz?

Me voy a basar en la histología y un poco en la física, para junt@s, ir razonando mi postura.Primeramente voy a definir unos cuantos conceptos claves para entender el razonamiento:

MUSCULATURA TÓNICA: Son músculos con un tono de base elevado, en los que la proporción de fibras tónicas (tipo I) es mayor que la de las fibras fásicas (tipo II). Son por tanto, músculos lentos, que se fatigan menos (para poder trabajar más tiempo, en esfuerzos más pequeños, pero constantes) y su función principal es estática, de mantenimiento postural.

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MUSCULATURA FÁSICA: Son los músculos del movimiento, en los que la proporción de fibras fásicas, es mayor que la de fibras tónicas. Son músculos de fuerza, de velocidad y más fatigables, es por ello que se usan en situaciones dinámicas.

TONO MUSCULAR: Es más estático. Es la resistencia pasiva que opone un músculo al estiramiento. Digamos que es la “firmeza” que tiene un músculo sin ser contraído voluntariamente. Este tono es mantenido por las fibras tipo I (tónicas). Cuando falta este tono, se dice que el músculo está hipotónico, blandito, que no ofrece resistencia y se deja hacer.

FUERZA MUSCULAR: Es más dinámico, es la capacidad neuromuscular para superar una resistencia por medio de una contracción voluntaria.

En la musculatura del suelo pélvico la proporción de fibras I (tónicas, posturales), es del 65-80% (dependiendo del estudio), luego es un músculo eminentemente estático, que debe tener un tono de base alto para poder mantener (sin pensarlo) las alas de gaviota.

Este tono de base debe mantenerse inconscientemente, igual que no pensamos que debemos mantener la cabeza erguida, no debemos pensar que tenemos que mantener el tono del suelo pélvico, para no convertirnos en pelícanos. Imaginaos que cansancio..

Por lo tanto… ¿queremos un suelo pélvico fuerte o un suelo pélvico tónico?

 A la hora de trabajar esta zona, ¿deberíamos hacer una contracción voluntaria? O por el contrario, ¿deberíamos provocar una contracción involuntaria y continua que saliera sin pensar?

Desde mi punto de vista es mucho más interesante tener un suelo pélvico tónico, para que todo se mantenga “en su sitio”, y que las alas de la gaviota estén todo el tiempo desplegadas de manera inconsciente.

En ocasiones, también es necesario trabajar la contracción voluntaria (Kegel), para situaciones de emergencia: “no llego al baño” (que a todas nos ha pasado alguna vez).

Aun así, yo centraría el trabajo en el entrenamiento de la contracción refleja que se produce en el suelo pélvico, cuando contraemos otra musculatura, como puede ser el transverso del abdomen, o los músculos extensores de los miembros inferiores. Entre otras cosas. Pues así trabajaríamos el tono, y la tracción también nos ayudaría en la síntesis de colágeno.

Para terminar yo os propongo hacer este experimento: Sentadas, con las dos piernas apoyadas en el suelo, el tronco recto, sentadas sobre los isquiones (los “huesos del culo” esos que se hincan). Hacemos una inspiración, y cuando soltemos el aire, apretamos los pies contra el suelo pero de manera sutil, solo con la intención de hacerlo. Como si tuviéramos los pies en la arena y quisiéramos solo dejar nuestra huella marcada…

Contadme, ¿qué sentís en el suelo pélvico? ¿es posible trabajar así?

 

Pollo, jamón y puding de frutas, para explicar la FASCIA

Soy fisio hasta en la cocina, y he de confesar que la divulgación no me desagrada, estaba el otro día, partiendo un trozo de pollo a la hora de comer y me topé con esto, y no pude evitar acordarme de mis pacientes, esos que mantienen mi mente activa 24h al día.

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Perdonad, esta última ha salido movida, pero fue la emoción del momento 

Cada día, durante la práctica clínica, explico al menos una vez, qué es eso de la fascia. Cuando le dices a algún/a paciente que vas a hacerle una técnica fascial, la respuesta más común es  –“¿facial? ¿en la cara?”-. Respondo que no, y entonces viene la difícil tarea de explicar qué es la fascia.

Como ya dijo Einstein, “no entiendes algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela”. Después de ver algunas caras, en respuesta a mi explicación, pensé que quizás no estaría mal volver a estudiar aquello que estudiaba en la carrera y que por aquel entonces me parecía inútil: ¿bioquímica? ¿histología? ¿fisiología? ¡¡A mi enseñadme a tratar personas y no células y sistemas!!

Este pensamiento es bastante común en primero (y en segundo), cuando todavía no sabemos la falta que nos harán esos conocimientos en el futuro. Son esas asignaturas los que nos darán la capacidad de análisis y de construir técnicas y tratamientos. ¡¡Aprovechadlas jovenzuelos!!

He decidido hacer pública esta vuelta a los orígenes, quizás la entrada quede demasiado “pesada” para aquellos que no sean profesionales, y demasiado “light” para aquell@s que trabajáis terapias fasciales. De entrada, lo siento, pero me parecía bueno exponerlo porque seguro que hay gente que sabe más que yo y me puede corregir muchísimas cosas.

Empezaré definiendo qué es la fascia; pues bien, después de pasar por antropología y de conocer a cierta persona (hola Lucía), soy un poco más fan de la Etimología. Y por ahí, voy a empezar definiendo la fascia, según el diccionario etimológico de la Universidad de Salamanca la palabra fascia, viene del latín y significa “banda que ata”. Me parece un concepto bastante gráfico para empezar.

Es un tejido conectivo grueso y resistente, que se extiende a lo largo del cuerpo en una red tridimensional, desde los pies a la cabeza, sin interrupción. Rodea todos los músculos, huesos, nervios, vasos sanguíneos y órganos del cuerpo humano, llegando hasta el nivel celular. Sus principales funciones son dar soporte, forma y protección al organismo.

En definitiva, es una media que nos envuelve. Mentalmente, podemos imaginarnos una bolsa de tacos de jamón envasada al vacío, donde el plástico envuelve cada uno de los taquitos y agujeros que hay entre ellos, pero siempre es el mismo plástico. Pues bien, eso es la fascia.

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Y ¿por qué es tan importante la fascia?

Se ha demostrado, que la fascia tiene terminaciones nerviosas, siente y por lo tanto, puede ser origen de dolor. Algunas cuestiones que se plantean sobre las condiciones o los trastornos de los tejidos blandos, estarán incompletas o las respuestas serán limitadas en el ámbito práctico (también en el teórico) si  no consideramos el sistema fascial.

Existen dos conceptos importantísimos a la hora de hablar del sistema fascial, uno proviene de la arquitectura, la tensegridad, y otro de la química, tixotropía, pero ambos adaptados al cuerpo humano, que al fin y al cabo es eso. Física, química y arquitectura.

El CONCEPTO DE TENSEGRIDAD, lo hemos “robado” a la arquitectura. La palabra viene de la fusión de tensión e integridad y debemos su origen a Buckminster Fuller (1895-1983), arquitecto americano. Pero fue Donald Ingber, el que en los 70, relaciona este concepto arquitectónico con el modelo mecánico de la célula.

El principio de tensegridad consiste en unir en una misma estructura elementos en compresión y elementos en tensión. De tal manera que se crea un equilibrio, generando una autoestabilidad, independiente de la gravedad, de modo que si aplicamos una fuerza que produzca una deformación a la estructura, se producirá una reorganización de toda la estructura para volver a acomodarse y ser estable en este nuevo estado.

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En el cuerpo humano, los elementos rígidos y en compresión serían los huesos, mientras que la miofascia, representa el componente de tensión. Si nos vamos a nivel celular, los microfilamentos, son los elementos tensiles, y los microtúbulos son representativos de los puntales de compresión.

 

Este concepto es esencial tenerlo claro a la hora de tratar un tejido como la fascia, pues cada cambio provocará la adaptación de toda la estructura, y como ya dijimos anteriormente, la fascia es un “contínuum” que vas desde la cabeza a los pies. Así que la próxima vez, que alguien te pregunte “¿qué tendrá que ver el estómago con el cuello?” .Ya sabes que responderle.

El CONCEPTO DE TIXOTROPÍA, lo hemos cogido prestado de la química. La tixotropía es una propiedad que tienen algunos fluidos no-newtonianos.

Es el caso de la fascia. La fascia es un coloide (estado de la materia en el que un sólido o un liquido esta disperso en otro). Básicamente la fascia es un “pudding de frutas”, en el que hay muchos trocitos de fruta, (las fibras de colágeno y fibras elásticas) flotando en el flan (que es la sustancia fundamental).

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Los coloides, no son rígidos, se van adaptando al recipiente que los contiene*, y este coloide en concreto tiene la propiedad de la que hablamos anteriormente, la tixotropía: cuando es mecánicamente alterado, se vuelve más fluido, mientras que si se deja en reposo o la fuerza no es suficiente, esta sustancia se volverá más rígida. (Proke, Morgan, et al. 1993).  Vamos, que si mueves un yogur, se vuelve más liquido, ¿o no?. Y si mueves agua, se queda igual ¿verdad? Pues esa es la diferencia.

Este concepto, como el anterior, es muy importante a la hora de realizar un tratamiento, pues es precisamente la presión, la cizalla o el estiramiento que nosotr@s hagamos sobre este tejido, lo que lo volverá más fluido y lo ayudará a equilibrar las tensiones, en el sistema de tensegridad del que hemos hablado antes.

Existen también teorías sobre que las EMOCIONES y el estrés generan también tensiones o adherencias en este sistema de tensión-compresión. Se ha demostrado que ciertos mediadores del estrés, pueden hacer que el tejido conectivo se contraiga, independientemente de la actividad muscular, generando un desequilibrio. (Heike Jaeger, 2003)

Cuando aplicamos un tratamiento, estas tensiones se liberan, igual que lo hacen las tensiones producidas por causas físicas, y en ocasiones, pueden dar lugar a una liberación somato-emocional. No os preocupéis, esto no ocurre la mayoría de las veces, pero por lo menos, si os ponéis a llorar durante la sesión, o incluso cuando lleguéis a casa, no tengáis miedo, vuestro sistema está volviendo a su equilibrio.

No es brujería, es ciencia.

*He aquí mi reflexión, si el tejido conjuntivo/fascia es una estructura que contiene y da forma, ¿cómo se adapta al recipiente? ¿qué contiene al tejido conjuntivo? Mi idea es que mediante la tensegridad se contiene el mismo, pero ayudadme si estoy equivocada

¿Qué hay debajo de tu ombligo?

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La entrada anterior hablé de la (sufrida) Cadena Posterior y como decía mi profesor de Anatomía, Miguel Guirao, cuando hay “algo” que se llama posterior, es porque habrá otro “algo” que será anterior. Pues la hay, hay una Cadena Anterior, pero hoy no voy a hablar de ella, hoy voy a hablar del punto donde la Cadena Anterior y Posterior se unen… y este punto es EL GRAN DESCONOCIDO: EL SUELO PÉLVICO.

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 ¿Hay vida para la fisioterapia más allá del ombligo o de la sínfisis del pubis?

Hace ya un tiempo, me vengo interesando por este tema, he leído mucho y me he formado al respecto, pero a la hora de la aplicación práctica, nos topamos con el mismo problema de siempre: EL DESCONOCIMIENTO por parte de la sociedad, y por algún@s de los compañer@s fisios.

Como ya dije en mi primera entrada, a la fisioterapia le falta (entre otras muchas cosas) DIVULGACIÓN. En la sociedad, es algo más o menos aceptado que cuando se tiene un dolor musculoesquelético, hay que visitar al/a la fisioterapeuta.

Sin embargo, ¿qué hay que hacer cuando se sufre de incontinencia urinaria y/o fecal? ¿dónde debemos acudir si tenemos un dolor pélvico? ¿Dónde encontramos respueta si sufrimos una dispareunia (dolor durante la relación sexual)? ¿quién me puede preparar mi parto si estoy embarazada? ¿cómo cuido mi suelo pélvico? Y así, un largo etcétera.

Aun hoy, es difícil que una mujer consulte esto (o incluso que simplemente lo externalice) a su fisioterapeuta.

Visita a su ginecólog@ y este/a le dice “es normal”, “por aquí todo está bien”, “ya se te pasará” y entonces a mí…. ME LLEVAN LOS DEMONIOS.

¡¡¡NO ES NORMAL!!!

Una cosa que duele, no es normal, un prolapso (por muy mayor que se sea), no es normal, una cicatriz que duele meses, o incluso años después del parto no es normal.

Cuando desde la ginecología, se le dice a la mujer que todo está bien, ella asume que su problema es cuestión de tiempo, de acostumbrarse a él. Y con ello, lo único que estamos haciendo es agravarlo, llegando incluso en ocasiones, al punto en el que llegamos demasiado tarde, condenando a la mujer a vivir con un problema que afecta a su vida, en todas sus parcelas, pero sobre todo social y sexual.

Por no hablar de la cantidad de problemas musculo-esqueléticos que se tendrán a causa del problema uro-ginecológico y viceversa. Existen muchos dolores lumbares, incluso de miembros inferiores, que derivan de un problema en la esfera uro-ginecológica, a la vez que hay muchos problemas posturales, de estática lumbo-pélvica, de diafragma, que afectarán directamente a esta zona.

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¿qué hace la fisioterapia a este nivel?

Esa es una de las preguntas que toda mujer se hace ¿qué me van a hacer? ¿qué voy a sentir?¿cómo me van a tratar? Como fisioterapeutas, nuestra primera misión es tranquilizarla, ganar su confianza. Y esto solo se consigue pidiendo permiso y haciendo las cosas con el respeto que estos tratamientos se merecen.

Desde la fisioterapia, se disponen de muchísimas herramientas para poder ayudar a estas mujeres. La primera pregunta a la que nos enfrentaremos cuando una mujer viene a nuestra consulta siempre suele ser la misma: “¿me tienes que tocar “ahí abajo”?

La respuesta varía, pero casi siempre es ; excepto en casos de vaginismo o una hipertonía tal que provoque un dolor intenso, debemos explorar, valorar, preguntar, testar y, en definitiva ver en qué tipo de terreno estamos trabajando. ¿alguien concibe el tratamiento del cuello si tocar a la persona? Pues lo mismo…

Desde mi punto de vista, creo que sería demasiado violento hacerlo en la primera sesión. Tod@s necesitamos nuestro tiempo para la toma de confianza, y para establecer una primera relación terapeuta-paciente, antes de pasar a un campo tan íntimo.

El tratamiento uro-ginecológico, no se centra solo en la vagina, esta es solo una parte, pero hay más. Así que podríamos empezar trabajando la postura, el diafragma, el transverso del abdomen, la respiración y sobre todo trabajar algo muy importante y muy difícil de conseguir: la CONCIENCIA CORPORAL, que incluye la conciencia de la musculatura del suelo pélvico. No se puede empezar a trabajar si no sabemos dónde está y cómo es el suelo pélvico.

Para esto emplearemos técnicas de relajación, de visualización, moldes anatómicos, vídeos, ¿ejercicios de Kegel? (¡¡qué gran debate!!, esto da para otra entrada), ejercicios Hipopresivos y poco a poco, ir metiéndonos en técnicas internas, terapia manual, electroterapia, BioFeedback, Epi-No® y un largo etcétera.

La fisioterapia del suelo pélvico, y de la mujer general, es un mundo. Además de ser una terapia muy bonita, muy agradecida y tan personal e intima que tanto paciente como fisioterapeuta la van a vivir de un modo mucho más intenso que cualquier otra terapia.

Ni que decir tiene que soy una gran enamorada del tema, que para mí es un terreno inexplorado en el que trabajar  y crecer. Es por ello que aquí ando, aprendiendo con cada una de las mujeres que trato

 

La (sufrida) Cadena Posterior

Una vez mas, son nuestr@s pacientes (si, vosotr@s) l@s que nos activáis ese relé, que dice “investiga”, “aprende”, “revisa lo que crees que ya te sabes”, “no des nada por supuesto…”

A mí, hace poco me hicieron pensar sobre LA CADENA POSTERIOR, si, esa que hace que seamos seres erguidos y que nos facilita tanto la vida en bipedestación, pero que a la vez nos ocasiona tantas complicaciones.

Y ¿por qué elegí hablar de la “cadena posterior”? pues porque creo que tenemos un error de concepto. ¿cuántas veces hemos oído (o incluso dicho) “hay que fortalecer la espalda para evitar problemas y recidivas”?

L@s lector@s más intrépidos, habrán descubierto ya, que eso de “posterior” tiene algo que ver con la espalda… ¡¡La cadena posteriores una auténtica CURRANTA!! ¿No me creéis?

Pues observad unos segundos este dibujo.

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Aquí tenemos representada la Línea de Gravedad del cuerpo humano, es decir, como vamos repartiendo el peso a lo largo de nuestra anatomía. Como podemos ver, no somos un “tentetieso” con nuestro peso en el centro y capaz de mantenernos en perfecto equilibrio. Somos una balanza mal equilibrada, hay una proporción mayor de peso en la parte anterior…. ¿Y por qué no nos caemos hacia delante? ¡¡Exacto!! Porque nuestra amiga la Cadena Posterior, actúa como vigilante y nos mantiene erguidos.

Según Busquet, en el cuerpo hay 3 leyes básicas:

-Equilibrio.  Para poder mantener nuestra postura.

-Economía: Gastar el mínimo de recursos.

– Confort: En este proceso, no nos debe doler nada.

Si hablamos de equilibrio, esta cadena posterior, cumple la ley pero, ¿qué pasa con el resto? Trabaja todo el día, eso no es nada económico, y personalmente, tampoco creo que sea cómodo… , así que adiós al confort también.

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Por eso, nuestra valiente sufridora, está ayudada por los COMPONENTES ESTÁTICOS, que son como los vientos de una tienda de campaña. Son estáticos porque no tienen capacidad contráctil (en un principio, habría que hablar de eso más profundamente, y no viene al caso ahora), y por ello no gastan energía en trabajar. ¿Quiénes son estos solidarios trabajadores?

– La Hoz del Cerebro.

-El Ligamento Cervical Posterior.

-Y las aponeurosis dorsal, del trapecio y del cuadrado lumbar.

A la vez en la parte anterior estamos apoyados en dos balones: El tórax (presión intratorácica) y el abdomen (presión intraabdominal)

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Esto nos proporción estabilidad para realizar cualquier movimiento. Ahora vamos a imaginar que algo rompe este ciclo.

Imaginemos por ejemplo, que el balón abdominal se deshincha, pierde presión, porque su pared principal EL TRANSVERSO DEL ABDOMEN es insuficiente. Ese apoyo anterior disminuiría y nuestra sufrida CADENA POSTERIOR, sería una explotada laboralmente.

Imaginemos otro caso, que los elementos estáticos que antes dijimos pierden esta tensión, se adhieren o se tensan demasiado y su capacidad de trabajo económico disminuye… ¿quién está ahí para salvarnos? ¡¡Así es!! Nuestra querida CADENA POSTERIOR.

Y por ultimo, el caso que nos resultará familiar, y que puede ser consecuencia de lo anterior o venir provocado por nuestras actividades cotidianas… ¡¡EL SOBREUSO!! Posturas incorrectas, sillas sin respaldo, taburetes de laboratorio, deportes, trabajo…. ¡¡todo nos obliga a usar nuestra musculatura postural!!

Y ¿qué pasa cuando un músculo está obligado a trabajar constantemente? ¡¡que se queja!! (O ¿tú no lo harías, intrépid@ lector/a?)

Esa queja puede ser tan pequeña, que no seamos conscientes de ella (minoría silenciosa, le llaman ahora en los telediarios). Pero, como bien dice Thérèse Bertherat: “La mayor parte del tiempo la cabeza consigue ignorar lo que ocurre en su propio cuerpo. Pero el cuerpo no lo ignora”). Es decir, que el jefe no quiera escuchar el problema, no quiere decir, que el problema no esté.

Y con su protesta silenciosa, va minando poco a poco, hasta que un día nuestra cadena dice: -¡Ey! ¿qué pasa con aquella ley de la economía?-. Y cansada de protestar sin ser escuchada, decide fibrosarse. Cambiar su tejido a uno no contráctil.

Y esto, influye directamente en los músculos antagonistas (aquellos del balón abdominal) y estos se vuelven débiles y se inhiben. Ello lleva a un desequilibrio entre grupos musculares (y su consecuente lucha de clases)

Como vimos, esta musculatura anterior, es necesaria para formar ese balón en el que nos apoyábamos para no caernos hacia delante, y esto a su vez provoca (una vez más) un aumento de trabajo de la cadena posterior y…. ¡¡vuelta a empezar!!

Este circulo se traduce en pérdida de movilidad, incremento de la carga articular y DOLOR.

Este dolor, es el que arrastra a la persona hasta nuestra consulta, cuando su cuerpo ya no puede más y por fin, nuestra cabeza se da cuenta de que algo está fallando.

Y aquí es dónde hablo a mis colegas fisioterapeutas, ¿no deberían sangrarnos los oídos cuando escuchamos el famoso “potencia la musculatura de la espalda”?

¿Por qué no nos dedicamos a dejar a esa musculatura descansar? Debemos darle alivio, estirarla, devolver su riego sanguíneo y una inervación adecuada y romper el ciclo de Dolor-Espasmo muscular- Pobre aporte sanguíneo-Fracaso del tejido-Dolor

Analizar y descubrir la fuente que originó este desequilibrio y corregirla.

¿Cuál es el origen? Aquí, compañer@s, está la clave. Una clave que solo se puede conseguir mediante razonamiento clínico, una entrevista adecuada, escucha del paciente, y por supuesto, nuestra batería de test y técnicas.

En mi opinión, no hay mejor técnica que el conocimiento de la fisiología, la biomecánica, la anatomía y el uso de nuestro cerebro; preguntarnos ¿qué tengo y qué quiero? Y a partir de ahí, construir nuestro tratamiento.

¿Feliz? dia Mundial de la Fisioterapia

Tengo que reconocerlo, llevo casi un año con este blog en la retaguardia. Concretamente desde que asistí a las Jornadas Colfisio2.0, aquí en Granada.

Me di cuenta de todo lo que me podía aportar el mundo digital, pero a la vez me sentí muy pequeñita cuando oí hablar (y leí los blogs) de los pedazo de crack que allí estaban.

Mi pregunta era clara: Puedo aprender mucho de este mundo, pero ¿qué puedo aportar yo? Bueno, pues tal bola mental se montó, que fijaos, ha pasado casi un año hasta que he hecho público este espacio. No sin miedo, claro está.

Mi principal duda era (es) ¿un blog de experiencias personales?¿Un blog exclusivamente profesional y científico?¿Uno divulgativo?¿Un blog de crítica?

Finalmente pensé, que yo era todo eso y que seguramente no me pueda limitar a solo un campo de todos los anteriores.. ¿tengo que seguir un patrón? Seguramente, cuando lleve un año escribiendo (si llego) podré hacer una estadística y ver “de qué pie cojeo”. Hasta entonces, simplemente me voy a dejar llevar.

¿Y por qué precisamente hoy para tirarme al vacío? Creo que EL DIA MUNDIAL DE LA FISIOTERAPIA es un buen día para hacer algo así. Porque señorxs, seamos francos, ¿qué se está haciendo HOY a nivel de calle para acercar la fisioterapia a la ciudadanía? ¿dónde estamos? ¿Cómo pretendemos darnos a conocer si no “estamos”?

Mucho se ha oído hablar en estos últimos tiempos de esa fisioterapia “científica y basada en la evidencia” (que, ojo, es muy necesaria!!), pero (y ahora viene cuando sale mi parte antropóloga y mi madre se siente orgullosa) ¿dónde está la fisioterapia más social? ¿Dónde estamos como colectivo divulgador?

No nos veo en la calle dando a conocer la profesión. De vez en cuando, “suena la flauta” y algún Colegio hace algunas jornadas, pone un stand o lucha contra el intrusismo.

Pero, amigxs míos, la fisioterapia está creciendo (y lo debe hacer, pero no es excluyente) en la burbuja académica, pero nuestra población no entiende de Papers, Indices de Impacto, p=0,05, de Chi Cuadrado o de H0-H1.

Tenemos que hacer el esfuerzo de bajar de ahí y llevar nuestro trabajo de divulgación a la calle. Explicar qué hacemos y por qué lo hacemos.

A mi, personalmente, no me vale una campaña contra el intrusismo que diga “no te fíes de los chinos de las playas, ni de los quiromasajista, ponte en manos de fisioterapeutas” NO

A mi me vale un “elige a un fisioterapeuta, porque la fisioterapia es TODO ESTO y funciona DE ESTA MANERA

Y sino, fijaos en la calle, las personas hablan entre ellas y dicen, “pues tenía un dolor en el cuello y el fisio me tocó así por aquí, me enseño unos ejercicios y oye, yo no se que hizo, pero estoy estupendamente”. Si no damos a conocer qué movemos,  qué tocamos y por qué lo hacemos, cualquier persona que, desde la subjetividad de un paciente, lo haga de manera parecida, lo estará haciendo bien, y NO.

Y con esto, me refiero a movernos como COLECTIVO. Está muy bien que cada uno aportemos nuestro granito de arena en nuestras consultas. Pero también hay que moverse como grupo, y en esto, amigxs lectores, nos estamos equivocando.

No he visto profesión mas individualista y con menos conciencia de colectivo.

Es indignante que cada uno miremos a nuestro ombligo, que en las asambleas del Colegio (y hablo del que conozco) estén siempre los mismos porque los demás dejamos de lado nuestra responsabilidad de ir. Y que las voces críticas a penas tengan voz.

Es indignante que nos estemos dedicando a demandarnos unos a otros, pero cuando pasa algo grave, ningunx tengamos la capacidad de estar ahí, apoyándonos y yendo todxs a una.

Y lo que más me corroe las entrañas es ver la situación de la Fisioterapia dentro de la Sanidad Pública, y que no estemos haciendo nada en contra de esto? ¿Dónde están lxs Fisioterapeutas dentro de las mareas blancas? ¿qué se está haciendo para denunciar estas listas de espera?¿y la situación de lxs compañerxs que trabajan allí?

Creo que queda mucho camino por recorrer, tanto desde el punto de vista científico y académico, como desde el punto de vista social.

Y el primer paso está en dirigir una mirada crítica hacia nosotrxs mismxs y ver donde estamos y donde queremos llegar… y encontrar el camino para hacerlo.

Para Mí, este camino se basa en la “unión hace la fuerza”, pudiendo llegar a esa “FISIOTERAPIA” con la que más de unx soñamos.

 FELIZ DIA DE LA FISIOTERAPIA

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